“Algunos me preguntan cómo me siento y todavía no lo puedo creer. Se siente como un sueño del que nunca quiero despertar”.
Así describe Jennifer Pérez-García el lanzamiento de Palomas Cafecito, la cafetería de Salinas que cofundó con su prometido, Bryan Hernández. Lo que comenzó en 2024 como una serie de puestos temporales (pop-ups) que rutinariamente agotaban sus productos, evolucionó en un negocio desde casa con seguidores muy fieles.
A medida que la demanda seguía creciendo, un local comercial físico parecía cada vez más inevitable. La rapidez de todo esto todavía toma por sorpresa a García.
“No sé cómo llegué aquí tan rápido”, dice.
Sin embargo, los clientes que vieron todo el proceso en tiempo real están mucho menos sorprendidos, porque ellos ayudaron a que sucediese.
Desde el primer día, sus seguidores han sido parte del viaje. Vieron a Pérez-García probar sus primeras bebidas, celebrar logros y lidiar con los retos de construir un negocio.
García comparte con la misma naturalidad un vistazo de su vida diaria que su más reciente creación de latte. En una publicación muestra de forma divertida su #OOTD (atuendo del día) y en otra exhorta a sus seguidores a “hacerse tiempo para uno mismo” mientras está sentada en un parque con una bebida de café y un libro.
Los seguidores fueron testigos de la propuesta de matrimonio sorpresa que recibió de su prometido en su fiesta de graduación. También escucharon las porras cuando García y su hermana gemela Janette terminaron el Medio Maratón de la Bahía de Monterrey de 2025 sosteniendo la bandera de México.
Esa transparencia ha ayudado a cosechar un fuerte apoyo para Palomas Cafecito. Para cuando abrió sus puertas en mayo en el 1488 de Constitution Blvd. en Salinas, muchos clientes ya se sentían parte de su éxito.
Sin embargo, hay una ligera ironía detrás de esa enorme popularidad. A pesar de su amor por el café, Pérez-García nunca ha recibido capacitación formal.
“Sí intenté solicitar trabajo en varias cafeterías pero no tuve suerte”, comenta.
Si la hubieran contratado, probablemente la habrían capacitado para seguir un manual estándar. En su lugar, aprendió por sí misma a través de la experimentación, videos de TikTok y a base de prueba y error.
El resultado es un menú basado en las tradiciones mexicanas y en su gusto personal. No encontrará un espresso estándar, un cortado, descafeinado o un frappé licuado en el menú. En cambio, los más vendidos son el churro latte y el cookie butter latte.
“Quiero un enfoque diferente del café”, dice Pérez-García. “Quiero incorporar mi cultura”.
Su hermana Janette provee el pan dulce a través de su empresa Jude’s Pastries y ayuda a crear los jarabes de la casa.
El salto de negocio en casa a un local comercial ha venido con una curva de aprendizaje muy inclinada que incluye nóminas, equipo y el diseño del espacio.
“Tenía una idea de cómo iba a ser, pero vivirlo es completamente diferente”, dice Pérez-García.
Cuando las cosas se vuelven abrumadoras, ella mira un recordatorio colgado en la pared del café: “El sol sale para todos”.
“Mi mamá quería darnos una vida mejor, así que comenzó su propio negocio”, dice Pérez-García. “Cuando las cosas no le iban tan bien, ella siempre se mantenía positiva. Durante las temporadas bajas, repetía esa frase como un recordatorio. Quería tener una parte de ella conmigo para recordarlo a diario. Ella es la razón por la que empecé”.
Pérez-García creció trabajando en el camión de comida (food truck) de sus padres desde los 13 años. Su madre le enseñó sobre el servicio al cliente —“Haz que sea un espacio seguro, trata a todos por igual”, recuerda Pérez-García— mientras que su padre se enfocaba en crear una experiencia.
“Ponía bocinas para tocar música mexicana”, dice. “Ponía teles afuera para que la gente se entretuviera”.
Pérez-García cree firmemente en la importancia de hacerse tiempo para uno mismo, señalando que sus padres trabajan todos los días sin jornadas de descanso. Al crecer, eso significaba que a menudo se sacrificaban las ocasiones especiales por el trabajo. “Por eso decidí tener un día de descanso para poder seguir disfrutando de mi vida”, comenta.
Aunque los clientes ya se preguntan si Palomas Cafecito se va a expandir, las metas de Pérez-García son más sencillas.
“Quiero planear una boda, disfrutar de mi matrimonio y tener hijos”, dice. “No quiero ser una mamá mayor. Quiero ser una mamá joven. Solo quiero establecerme con la cafetería y comenzar mi vida”.
Fiel a su estilo, ella romperá con la tradición y redefinirá el éxito bajo sus propios términos.

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