Lo que no sabíamos hace un año y lo que sabemos ahora.
Por este tiempo el año pasado, aumentaron las noticias de que un nuevo virus—uno que tuvo impactos devastadores e incluso mortales para algunos y consecuencias para todos—había llegado a los Estados Unidos. El Covid-19 rápidamente comenzó abrumar a los hospitales en la costa este, y comencé recibir correo de amigos que estaban aterrorizados en la ciudad de Nueva York, preguntándome por qué seguía publicando fotos mias sin cubrebocas yendo a cafeterías a escribir, o fotos de platillos servidos a la perfección de comida que tuve en este o aquel restaurante.
"¿Por qué sigues saliendo?"me preguntó uno de esos amigos. "¿Por qué no lo estaría?" fue mi respuesta.
No lo sabíamos, ahora me doy cuenta.No sabíamos que el 17 de marzo, el Oficial de la Salud del Condado de Monterey, Edward Moreno, realizará una conferencia de prensa apresurada, y anunciaría los dos primeros casos de Covid-19 que habían sido detectados en residentes del Condado de Monterey y que, después de consultar con la Junta de Supervisores, estaba ordenando a los residentes del condado que se quedaran en casa y a la mayoría de los negocios que cerraran.
De repente,esa clase de HIIT que había tomado la semana anterior en Montage parecía una mala idea.
Tanta devastación— financiera, emocional y física—nos estaba llegando. En esos primeros días después de la orden de quedarse en casa y después de que el Weekly cerrará sus oficinas al público y que la mayoría de nosotros trabajáramos desde casa, daba largas caminatas por mi vecindario y, por lo general, terminaba sentada en el borde de una maceta afuera del edificio Taylor Farms en el centro de Salinas. Disfrutaba el silencio. Las calles estaban vacías, salvo por gente como yo que paseaba con sus perros, y pensé: "Está bien, el mundo se está tomando un breve descanso, disfrutaré el silencio por ahora y las cosas volverán a la normalidad muy pronto".
No lo sabíamos. No sabíamos que la gente, por ejemplo, empezaría a acumular papel higiénico y no sabíamos que los estantes vacíos en los supermercados permanecerían vacíos por un tiempo; hasta que todos se calmaran. No sabíamos cuáles negocios sobrevivirían. No sabíamos que repentinamente padres trabajadores estarían también a cargo de las clases en línea desde sus hogares durante el resto del año escolar y el siguiente. No sabíamos el precio emocional que esto supondría para los niños que se vieron obligados a separarse de sus amigos y compañeros de clase.
Tampoco sabíamos cuanto y que tanto se propagaría el virus entre los trabajadores agrícolas, ni que devastaría las comunidades de color más que a cualquier otra.
No sabíamos que más de 300, y contando, de nuestros residentes en condado de Monterey morirían a causa del virus. Tampoco sabíamos que más de 500,000 de nuestros conciudadanos morirían por ello.
En poco más de dos semanas, en el condado de Monterey estaremos a exactamente un año desde que empezamos a vivir con la pandemia de Covid-19 y con las reglas quedarse en casa: salir solo cuando sea necesario, evitar las reuniones en lugares cerrados, mantener el distanciamiento físico, usar mascarillas en público, lavarse las manos con frecuencia, proteger a sus seres queridos de la tercera edad o que están enfermos lo mejor que pueda. Tratar de mantenerse cuerdo a pesar de todo.
El 18 de marzo—el día después del primer aniversario del ingreso del condado a la orden de quedarse en casa—el Weekly publicará una edición especial sobre lo que pasó el año pasado. Nos gustaría que cualquier persona interesada compartiera sus historias con nosotros, para posiblemente utilizarlas en nuestra página de internet o en la edición impresa del periódico de esa semana.
Preguntas que quizás nos quieras responder: ¿Cómo ha impactado tu vida el coronavirus y las vidas de quienes te rodean? o ¿Cómo ha impactado a aquellos a los que amas pero que no has podido ver debido a la pandemia? ¿Cuáles son tus esperanzas para el futuro, cuando la pandemia finalmente esté controlada y la vida vuelva a ser algo casi normal? ¿Qué aprendiste sobre ti y qué hábitos esperas mantener cuando termine la pandemia? ¿Qué aprendiste y que esperas olvidar?
Por favor envíen sus respuestas a mary@mcweekly.com en inglés, a celia@mcweekly.com en español, o compártalas aquí.
Puede que todos estemos viviendo la misma pandemia, pero no todos estamos viviendo la misma experiencia pandémica. Quizás podamos cerrar esa brecha, aunque sea un poco, compartiendo nuestras historias.
Translated from English by Celia Jiménez and Joel Angel Juárez.
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