Tener raíces ancestrales de una tribu indígena pero no saber mucho sobre el linaje familiar puede despertar una curiosidad que conlleve a investigar a fondo para descubrir el pasado.

Este es el caso de dos integrantes de la tribu salinense (Salinan Tribe), Kathy McCormack y Laura Oldroyd, quienes, con la ayuda de genealogistas y lingüistas, están aprendiendo la historia, las tradiciones y la lengua de las generaciones pasadas.

Ambas son directoras del Museo Nacitone, ubicado en Bradley. Nacitone está colaborando con otra agencia no lucrativa, Sol Treasures en King City, para exhibir sus descubrimientos y fotografías de sus antepasados.

“Queremos mostrarle a la gente un poco de nuestra familia a través de nuestros propios ojos”, dice Oldroyd, de 58 años de edad y residente de Lockwood.

Los salinenses son un grupo indígena de California con raíces en los condados de Monterey y San Luis Obispo. El nombre proviene del río Salinas, bautizado así por los exploradores y misioneros españoles en el siglo XVIII. McCormack y Oldroyd están tomando clases del idioma salinense con un lingüista (quien también es salinense) radicado en Berkeley.

Oldroyd explica que existen diferentes distritos dentro de la tribu salinense, como los salinenses xolon (el distrito de ella) y los t'rowt'raahl. “No nos consideramos separados. Todos somos un solo grupo y todos somos salinenses”, añade Oldroyd.

Al crecer, Oldroyd y McCormack sabían que eran parientes, pero no desconocían los detalles. A través de hallazgos recientes, descubrieron que son primas segundas por parte del abuelo de Oldroyd.

McCormack comenzó a explorar sus raíces familiares cuando su padre falleció en 1998.

“No sabía mucho de la historia de mi familia y nunca me había involucrado en las reuniones de la tribu ni nada por el estilo, pero en cuanto falleció mi padre, me interesé y me involucré más”, plática McCormack, de 65 años de edad y residente de King City.

La abuela de su padre, Loreta Robles, nació en la Misión de San Antonio y era salinense de pura sangre.

Con la ayuda de varios familiares, tanto McCormack como Oldroyd están juntando información, plantas nativas, artefactos y fotos que se mostrarán en Sol Treasures como parte de la exhibición salinense que se inaugura el 22 de mayo.

La recepción de apertura se llevará a cabo el viernes 22 de mayo de 5:00 p.m. a 7:00 p.m. en Sol Treasures, ubicado en el 519 de la calle Broadway St., en King City. Tanto McCormack como Oldroyd asistirán para compartir sus historias. La exposición estará abierta hasta el 30 de junio.

El evento de inauguración también incluirá un canto tradicional salinense al búho, el cual se interpreta utilizando bastones de percusión (clapper sticks) hechos de madera de saúco.

Juntas intentan educar no solo a sus familiares, sino a toda la comunidad sobre la tribu salinense.

“Cuando lees libros o artículos de periódicos viejos, dice que los últimos salinenses ya murieron, o que los salinenses desaparecieron y ya no quedan indios”, dice Oldroyd. “Eso es lo que enseñan en las escuelas. Pero lo siento, ¡hola!, aquí estoy. Todavía estamos aquí y seguimos formando parte de la comunidad”.

Su meta es seguir la misión del Museo Nacitone de preservar y mostrar la historia de la zona, desde la época de la habitación salinense precolonial hasta la era española y de los pioneros.

Oldroyd es artesana y constantemente está aprendiendo y enseñando nuevas formas de presentar las prácticas culturales salinenses a la gente.

“Estamos dando clases para las familias nativas sobre cómo hacer collares y pulseras de piñón que provienen de la tierra”, explica Oldroyd. “Algunos de nosotros sabemos cómo hacer collares de concha de abulón y sombreros de plumas, así que también enseñamos eso”.

Hace poco, las primas viajaron a los sitios sagrados de los salinenses, incluyendo el Arco de Stony Valley (Stony Valley Arch) y las cuevas pintadas en Fort Hunter Liggett.

“Poco a poco nos estamos acercando a la gente y enseñando, pero nosotras también estamos aprendiendo en el proceso”, concluye McCormack.