Los votantes de Salinas tendrán cuatro opciones para elegir para el puesto de alcalde en noviembre: el actual alcalde Dennis Donohue, el cuidador Hezekiah González, el trabajador de la construcción y rapero Daniel Muñoz y el educador jubilado Peter Szalai.

Solo Donohue es un político con trayectoria. Se desempeñó por primera vez como alcalde de 2006 a 2012 y fue reelecto en 2024. Si Donohue vuelve a ser reelecto en noviembre, cumpliría su quinto mandato de dos años como alcalde.

Muñoz y Szalai se han vuelto más activos cívicamente en los últimos años, asistiendo y haciendo comentarios durante las sesiones del concejo municipal. El primero encabeza los esfuerzos de destitución (recall) contra los representantes del Distrito 1, el supervisor Luis Alejo y el concejal José Luis Barajas.

La falta de vivienda y las reparaciones de calles y banquetas siguen siendo los principales problemas de la ciudad. En este ciclo electoral, hay dos medidas de Salinas en la boleta. La primera es la Medida H, un voto de "no" para mantener, o un voto de "sí" para derogar el registro de rentas, la estabilización de rentas y las ordenanzas de protección a los inquilinos.

Muñoz, González y Szalai están a favor de mantener estas cuatro ordenanzas, pero Szalai tiene sus reservas.

Donohue es el único candidato a la alcaldía que no está tomando una postura respecto a la medida; sin embargo, votó a favor de derogar las ordenanzas antes de que los votantes solicitaran un referéndum y el concejo optara por dejar que los votantes decidieran el destino de las ordenanzas.

"No estoy tomando una posición pública sobre la Medida H porque, como alcalde, creo que es importante dejar que la comunidad opiné y decida", expresa Donohue, agregando que la vivienda es un problema de oferta y demanda.

"No creo que esta sea una buena política de vivienda a largo plazo", señala Szalai, coincidiendo con Donohue.

La otra medida en la boleta es la Medida G, un impuesto a las ventas de 1 centavo que los votantes de Salinas aprobaron en 2014 y que está programado para eliminarse gradualmente en 2029 si no se renueva. Esta medida es una fuente de ingresos vital para la ciudad, y el año fiscal pasado generó $34.5 millones.

Los candidatos tienen opiniones divididas sobre la Medida G. Muñoz y González se oponen a la Medida G, mientras que Donohue y Szalai la apoyan.

Tanto Szalai como Muñoz mencionan que es probable que la renovación de la Medida G fracase, ya que las medidas fiscales locales han tenido un camino difícil en las urnas en elecciones recientes. Muñoz reconoce que la ciudad necesita los ingresos de la Medida G, pero cree que los funcionarios deberían aumentar la transparencia sobre cómo gastan estos fondos.

"Entiendo que necesitamos el dinero, no soy tonto", manifiesta. "Solo digo que no este año, [hasta que] podamos recuperar algo de confianza".